Alba
San Manuel Bueno mártir
En el pueblo todos acudían a misa, aunque sólo fuese por oírle y por verle en el altar, donde parecía transfigu…
Si yo tuviera cien millones
IV
Ahí tenéis los dos únicos medios que se me han ocurrido en toda mi vida para lograr la susodicha cantidad. — …
La casa encantada
Una joven soñó una noche que caminaba por un extraño sendero campesino, que ascendía por una colina boscosa cuya…
Un árbol de Noel y una boda
Hace un par de días asistí yo a una boda... Pero no... Antes he de contarles algo relativo a una fiesta de Navidad. Una boda e…
La esfinge sin secreto
El matrimonio
Para leer al atardecer
Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Eran cinco.
Cinco correos sentados en un banco en el exterior del convento situado en la cumbre del Gran San…
La noche de reyes
La duquesa y el joyero
Una mujercita
Hop-Frog
Jamás he conocido a nadie tan dispuesto a celebrar una broma como el rey. Parecía vivir tan sólo para las bromas. La ma…
Las aventuras de Pinocho
Le nacen a Pinocho orejas de burro, después se convierte en verdadero pollino y empieza a rebuznar.
¿Cuál fue la sor…
El ahijado de la muerte
Un pobre hombre tenía doce hijos y necesitaba trabajar día y noche para poder darles pan. Cuando el decimotercero vino al mund…
El patito feo
¡Qué lindos eran los días de verano! ¡Qué agradable resultaba pasear por el campo y ver el trigo amarillo, …
La mujer fría
Blanca, envuelta en el amplio peinador de crespón amarillo, con la cabellera ceniza y rizosa cayendo sobre los hombros desnudos, pare…
El Lazarillo de Tormes (Tratado 6)
Deseo y posesión
Las charadas ya no están de moda. ¡Qué tiempos tan buenos para los poetas eran aquellos en que Le Mercure proponí…
La novela en el tranvía
- IV -
Andando, andando seguía el coche y ya por causa del calor que allí dentro se sentía, ya porque el movimiento pau…
Frankenstein o el moderno Prometeo
Nada hay más doloroso para el alma humana, después de que los sentimientos se han visto acelerados por una rápida suc…