Alba
La nueva psicología del amor
El amor es un sentimiento muy moderno. La especie, como el individuo, no conoce las afecciones tiernas en su infancia, hasta el punto de que…
El amor que asalta
¿Qué es eso del Amor, de que están siempre hablando tantos hombres y que es el tema casi único de los cantos de…
La tumba
Al abordar las circunstancias que han provocado mi reclusión en este asilo para enfermos mentales, soy consciente de que mi actual si…
El mercader de Venecia
La tempestad
Dos pesos de agua
La vieja Remigia sujeta el aparejo, alza la pequeña cara y dice:
-Dele ese rial fuerte a las ánimas pa que llueva, Felipa.
Fel…
Amargura para tres sonámbulos
Ahora la teníamos allí, abandonada en un rincón de la casa. Alguien nos dijo, antes de que trajéramos sus cosas…
Hansel y Gretel
Había una vez un leñador muy, muy pobre que vivía junto a un enorme bosque con su esposa y sus dos hijos: un niñ…
El grito del muerto
El grito de un muerto fue lo que me hizo concebir aquel intenso horror hacia el doctor Herbert West, horror que enturbió los ú…
La mojigata
El señor de Sernenval, que rondaba los cuarenta años de edad, contaba con unas doce o quince mil libras de renta que gastaba c…
La bestia de la cueva
La horrible conclusión que había ido gradualmente imponiéndose en mi mente confundida y reacia resultaba ahora de …
Morella
El mismo, sólo por sí mismo,
eternamente Uno y único.
(Platón, El banquete)
Un sentimiento de…
Cuento de Navidad
El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la…
Las tres preguntas del emperador
Un cierto emperador pensó un día que si se conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en n…
El barril de amontillado
Había soportado lo mejor que pude las mil injurias de Fortunato, pero cuando llegó el insulto, juré vengarme. Vosotros,…
Una cancion desesperada
La puerta condenada
A Petrone le gustó el hotel Cervantes por razones que hubieran desagradado a otros. Era un hotel sombrío, tranquilo, casi…
El conde Lucanor
Una vez estaba hablando apartadamente el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:
-Patronio, un hombre ilustre, poderoso y rico,…
Pedro Páramo
—¿Sabe, don Pedro, que derrotaron al Tilcuate?
—Sé que hubo alguna balacera anoche, porque se estuvo oyendo el alboroto; pero…
La educación de la mujer
A MI QUERIDA HERMANA
CATALINA DE BURGOS SEGUÍ.
El que desee hombres grandes y virtuosos, que eduque a las mujeres en la grandeza …