Audiolibros LibriVox
Sensación crepuscular
El alma de la tarde se anuncia en la furtiva
esquila del rebaño que retorna: la laguna
—tal un gran ojo herido por u…
Al oído
María, señora de mis pensamientos
que añoras y sueñas en tierra lejana
en las tardes límpidas…
Difusión
Ya el otoño llegó, y aún busco aquella
novia lejana cuyo cuerpo leve
es un ampo de rosas y…
Rondita
Para mí la rama,
par ti la flor.
Cantemos, dancemos,
corazón.
La luna y la rosa
para tu ilusió…
Nana silvestre
Nana, mi nanana,
lirio y alhelí,
que baja la noche
con su manta gris.
Nana, mi nanana,
menta y yerbabuena,
…
Grillo
Un serruchito de oro
está cortando la noche.
El niño despierta, escucha,
y sonríe ruiseñores.
…
Lección de paz
Pon en tu boca,
niño,
el sol,
una sonrisa de tu madre
y el amor.
Conocerás
el sabor de la paz.
P…
Más fuerte que la muerte
Todos los que conocimos en la intimidad a Luis de Guevara—el inquietante y sibilino poeta del misterio y del más allá—guardamo…
El parásito del tren
Si dijo el amigo Pérez a todos sus contertulios de café; en este periódico acabo de leer la noticia de la muerte de un…
El amor y la muerte
Con gran frecuencia ocurren los llamados crímenes de amor.
Relatan los periódicos casi a diario sucesos dramáti…
El lujo
La tenía sobre mis rodillas dijo el amigo Martínez, y comenzaba a fatigarme la tibia pesadez de su cuerpo de buena moza.
Dec…
Compasión
A las diez de la noche, el conde de Sagreda entró en su Círculo del bulevar de los Capuchinos. Gran movimiento de los criados…
Un beso
Esto ocurrió a principios de septiembre, días antes de la batalla del Marne, cuando la invasión alemana se extend&iacu…
Cinta verde en el cabello
Había una vez una aldea en algún lugar, ni mayor ni menor, con viejos y viejas que viejaban, hombres y mujeres que esperaban,…
La tercera orilla del río
Nuestro padre era hombre cumplidor, de orden, positivo; y así había sido desde muy joven, incluso desde niño, seg&uacu…
Mi mal
En vano ansiosa tu amistad procura
adivinar el mal que me atormenta;
en vano, amigo, conmovida
intenta revelarlo mi voz a tu ternura.
…
La dama de Amboto
¿Conocéis, queridos lectores, las pintorescas Provincias Vascongadas? Y si tenéis esa dicha, ¿record&aac…
La muerta
Aquella caseta de peones camineros fue puesta por orden de la Compañía al borde de un torrente seco, especie de cicatriz negra…
Agonía
Les había visto juntos muchas veces y siempre me inspiraron esta curiosidad que enciende la intuición de los grandes secretos.…
Pesadillas
La luz de una lámpara verde suspendida en medio del dormitorio, envolvía los muebles en una soñolienta hopalanda lumin…