Audiolibros LibriVox

Justino y sus mujeres

Leído por Alba


Isidro Fabela Alfaro



Antaño era peón, trabajaba el tajo, lo mismo en la era arreando las «cobras» en la trilla, que con la yunta en los…

La muerte

Leído por Alba


Enrique Anderson Imbert



La automovilista (negro el vestido, negro el pelo, negros los ojos pero con la cara tan pálida que a pesar del mediodía parec&…

Licantropía

Leído por Alba


Enrique Anderson Imbert



Me trepé al tren justo cuando arrancaba. Recorrí varios coches. ¡Repletos! ¿Qué pasaba ese día? &iq…

El leve Pedro

Leído por Alba


Enrique Anderson Imbert



Durante dos meses se asomó a la muerte. El médico refunfuñaba que la enfermedad de Pedro era nueva, que no había…

La violetilla

Leído por Alba


Juan Ramón Jiménez



Nos trajeron de regalo un palomo blanco, “para que nos lo comiéramos”. ¿Quién, después de verlo y acariciarlo, …

Cielo

Leído por Alba


Juan Ramón Jiménez



Jesús el dulce viene

Leído por Alba


Juan Ramón Jiménez



Jesús, el dulce, viene... Las noches huelen a romero. Oh, que pureza tiene la luna en el sendero! Palacios,…

Soledad

Leído por Alba


Juan Ramón Jiménez



En ti estás todo, mar, y sin embargo, ¡qué sin ti estás, qué solo,  qué lejos, sie…

Las negruras de Rembrandt

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



Ha aparecido un experto en Rembrandt que ha penetrado en el secreto de sus fondos oscuros. En esa afición al contraste con el negro e…

Sabe a mariposa

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



LLegó a la gran bodega el supercatador, y cuando le dieron a probar el caldo rubio del jerez nuevo, dijo sin dubitación alguna…

Traspaso de los sueños

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



De pronto dejó de tener pesadillas y se sintió aliviado, pues habían llegado ya a ser una proyección obsedante …

El gato que vuela

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



El gato que vuela no lo suelen ver más que los trasnochadores impenitentes, y eso si no pierden de vista la perspectiva de los tejado…

Récord de viajero de avión

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



Su locura era la de ser el turista aéreo que más viajes de ida y vuelta había hecho, visitando todos los aeropuertos de…

Yo vi matar a aquella mujer

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



En la habitación iluminada de aquel piso vi matar a aquella mujer. El que la mató, le dio veinte puñaladas, q…

Peor que el infierno

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



¡Oh, la crueldad incomprensible, inadmisible! Le sentenció Dios a muchos miles de siglos de purgatorio porque si los hombres al…

Greguerías

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



Las greguerías son textos breves semejantes a aforismos, que generalmente constan de una sola frase expresada en una sola l&i…

El negro condenado a muerte

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



Aquel negro había tenido la avilantez de amar a una blanca y eso, en la pulcra yanquilandia, no se perdona. Los jueces, que …

El que se los comió

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



Parece que ha habido un hombre de instintos temerarios que se ha comido unos senos de mujer, como se comen unas naranjas sin mondarlas ni re…

Verdadera falsa muerte de Calígula

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



Calígula quizá no murió así, pero debió morir así. El bárbaro tetrarca -por ser tres veces …

Revolución

Leído por Alba


Ramón Gómez de la Serna



Cuando la revolución está en su crepiteo más sangriento es cuando se oye gritar: —¡A matar los pavos reales! …

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