Audiolibros LibriVox
El corazón delator
¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco…
Romance de la buena hija
El vampiro
—Padre, nadie ignora que Su Reverencia es el confesor más austero y rígido de la Iglesia. Por eso le he elegido para confesarl…
El sencillo Don Rafael
Sentía resbalar las horas, hueras, aéreas, deslizándose sobre el recuerdo muerto de aquel amor de antaño. Muy le…
El Principito
El Principito (en francés Le Petit Prince), publicado en 1943, es la novela más famosa del aviador francés Antoine de S…
Jesús en la tierra
Voy a contaros un cuento de la gran Noche, que me refirió un viejo peregrino, cansado ya de recorrer todos los caminos y senderos de …
Leyenda del Volcán
Hubo en un siglo un día que duró muchos siglos.
Seis hombres poblaron la Tierra de los árboles: los tres que ven&iacu…
La madre de las enfermedades
Se llama Unguymaman, o sea, Madre de las
Enfermedades. Vive en las aguas profundas y sale
a la superficie en las noches oscuras, tempestuosa…
Canción del pirata
Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que lla…
El gusto de vivir
Mi amor por tí
Mi amor por ti es mucho más que amor,
es algo que se amasa día a día,
es proyectar tu sombra junto a m&iacu…
El Gnomo
"¡La noche!, pues ¿qué pasa de noche en ese sitio, que tales aspavientos hacéis y con tan temerosas y oscura…
La Nochebuena de Encarnación Mendoza
Con su sensible ojo de prófugo Encarnación Mendoza había distinguido el perfil de un árbol a veinte pasos, raz&o…
Codicia de lo prohibido
Vaya un ejemplo. En mi tierra
había una doncellita
opilada, con gran riesgo,
de puro comer ceniza.
Sus padres…
Compasión
A las diez de la noche, el conde de Sagreda entró en su Círculo del bulevar de los Capuchinos. Gran movimiento de los criados…
La Princesa bizantina
Cábeme la honra de contar la historia del caballero franco Brandimarte de Normandía, flor de la nobleza cristiana y vá…
El gigante egoista
Sonatina
La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
…
Meter al diablo en el infierno
Alibech se hace ermitaña, y el monje Rústico la enseña a meter al diablo en el infierno, después, llevada de all…
A nadar, peces
Posible es que algunos de mis lectores hayan olvidado que el área en que hoy está situada la estación del ferrocarril d…