Alba
Romance al nacimiento
Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tá…
La última diosa
A Alfredo Vicenti
Las fuerzas interiores del planeta, en oculta labor, con escondidos movimientos, con solapadas turbulencias, ve…
La creación
La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando.
Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envue…
Entréme donde no supe
Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.
Yo no supe dónde entraba,
…
No abandones
Cuando las cosas vayan mal como a veces ocurrirá
Cuando el camino que recorres con dificultad parece todo cuesta arriba
Cuando los…
Si mis manos pudieran
(Libro de Poemas, 1921)
Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a b…
Bajo tu sombra
Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
l…
Espérame
En busca de luz para mis cansados ojos, fui un verano a Deva, a tomar los baños de su agitado mar, y entre los bañistas conoc…
Vuelva usted mañana
Gran persona debió de ser el primero que llamó pecado mortal a la pereza; nosotros, que ya en uno de nuestros artículos…
El árbol del orgullo
Si bajan a la Costa de Berbería, donde se estrecha la última cuña de los bosques entre el desierto y el gran mar sin ma…
No es que muera de amor, muero de tí
Un canario como regalo
El tren pasó rápidamente junto a una larga casa de piedra roja con jardín, y, en él, cuatro gruesas palmeras, a …
Más fuerte que la muerte
Todos los que conocimos en la intimidad a Luis de Guevara—el inquietante y sibilino poeta del misterio y del más allá—guardamo…
Más allá
Yo estaba desesperada -dijo la voz-. Mis padres se oponían rotundamente a que tuviera amores con él, y habían llegado a…
El ángel de la muerte y el rey de Israel
Se cuenta de un rey de Israel que fue un tirano. Cierto día, mientras estaba sentado en el Trono de su reino, vio que entraba un hom…
El conductor del rápido
Desde 1905 hasta 1925 han ingresado en el Hospicio de las Mercedes 108 maquinistas atacados de alienación mental
Cierta mañana…
La promesa
Mateo de Zalbidea y Pérez era un hombre como los demás, y no es poco ser.
Digo que este Mateo se había enamorado a los…
El Príncipe feliz
El marqués de Lumbría
En toda la ciudad de Lorenza no se hablaba luego sino de la entereza varonil con que Carolina llevaba adelante sus planes. Salía a di…