Romance
Madama Falansteria
Madama Falansteria, o la casa de todos... Su encantadora especialidad son los amigos del señor Pirón, su consorte, descendient…
La vestal
El penitente habló así:
«Su padre le había dado este nombre. Era una mujer de treinta y cinco a&nti…
La redada
Mi boda se desbarató por una circunstancia insignificante, sin valor alguno sino para quien, como yo, se pasa de celoso y raya en man…
Pinceladas
Las llamas del hogar ascendían en busca de libertad, abrigando con su cálido resplandor la soledad del salón en penumbr…
Palomas blancas y garzas morenas
-Mi prima Inés era rubia como una alemana. Fuimos criados juntos, desde muy niños, en casa de la buena abuelita que nos amaba …
La dentadura
Al recibir la cartita, Águeda pensó desmayarse. Enfriáronse sus manos, sus oídos zumbaron levemente, sus arteria…
Una mala mujer
Como se había dejado abordar en seguida y era muy joven, ella creyó útil contarle su historia.
—Yo soy hija de un mili…
La aventura
Rosario echó sobre sus hombros el mantón alfombrado; luego anudóse con gracia, bajo la barbilla redonda, el pañu…
Veleidosa
Novela corta situada en México, siglo XIX, que se centra en la vida romántica de una joven rica pero mimada. Ella cambiar&aacu…
La ajorca de oro
Ella era hermosa, hermosa con esa hermosura que inspira el vértigo; hermosa con esa hermosura que no se parece en nada a la que so…
La Muerte De Isolda
Sobre el fondo de la música de Warner (la obra de “Tristán e Isolda”) se desarrolla una historia de amor y de recuerdos.
Más allá
Yo estaba desesperada -dijo la voz-. Mis padres se oponían rotundamente a que tuviera amores con él, y habían llegado a…
Vida nueva
Ángela entró: llegóse al espejo, dejó resbalar el rico abrigo de pieles; quedó en cuerpo, escotada, arreb…
Las vistas
Ya terminaba la faena de la instalación de los trajes, galas, joyas y ropa interior y de mesa y casa, lo que nuestros padres llamaban…
Volverán Las Oscuras Golondrinas
Podrá volver cualquier cosa en el mundo, pero aquellas que vieron y sintieron al amor... esas, no volverán.!
Dejar a Matilde
Un amigo mío camionero ha escrito en el cristal del parabrisas: “Mujeres y motores, alegrías y dolores”. No digo yo que no ten…
Amor, eternidad
Estaban apoyados en la barandilla mirando la ría. Una ligera neblina se enredaba en lo alto de las grúas, que se alzaban como …
La cita
Con el sombrero en la cabeza, el abrigo puesto, un velo negro sobre la nariz, otro en el bolsillo con el cual cubriría el primero cua…
Despedida
(Confesiones de amor)
Te estás yendo, te vas y yo que sin ti me pierdo…
No te alejes siquiera este instante.
Sigue mi…
Un beso
Los pasajeros abandonaron el comedor, y quedamos en la sala del Chile, los cuatro amigos de la misma mesa, siguiendo, entre las aspiraciones…