Poesía
A una adúltera
Sólo en ti, Lesbia, vemos que ha perdido
El adulterio la vergüenza al cielo,
Pues que tan claramente…
No abandones
Cuando las cosas vayan mal como a veces ocurrirá
Cuando el camino que recorres con dificultad parece todo cuesta arriba
Cuando los…
Los huevos
No falta quien quiera pasar por autor original, cuando no hace más que repetir con corta diferencia lo que otros muchos han dicho
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Cenizas
La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su ro…
La Rosa Azul
Poema de Juan Ramón Jímenez, titulado "La rosa azul".
Nocturno a Rosario
I
¡Pues bien! yo necesito
decirte que te adoro
decirte que te quiero
con todo el corazón;
…
Troncos de soledad
Troncos de soledad,
barrancos de tristeza
donde rompo a llorar
Tus ojos se me van
de mis ojos y vuelven
de…
Las cuatro edades del mundo
Brilla en los vasos el purpúreo vino;
Los comensales en beber se animan;
Entra el cantor, y juntan su destino
Con &…
El mar
Creía en la montaña pero soñaba con el mar.
Ciertamente lo ignoraba. Su extensión. Su color. Su cambiante movili…
El sátiro sordo
Habitaba cerca del Olimpo un sátiro, y era el viejo rey de su selva. Los dioses le habían dicho: "Goza, el bosque es tuyo…
Tiene el alma del poeta
Tiene el alma del poeta
Extrañeza singular:
Si en su paso encuentra al hombre
El poeta da en …
Querer
Querer, querer, querer,
esa fue mi corona:
Esa es.
Entre las fatalidades
que somos tú y yo, é…
Los dos besos
Volaron aquellas horas
En que la mente delira:
Sin cuerdas está mi lira
Y sin fuego el corazón.
Y pues…
Las hojas secas
El sol se había puesto: las nubes, que cruzaban hechas jirones sobre mi cabeza, iban a amontonarse unas sobre otras en el horizonte l…
Canto de la vida pública
A pie, con el corazón ligero, huello la vía pública;
Franco y salubre el mundo se dilata ante mí;
…
Versos de amor
Versos de amor, conceptos esparcidos
engendrados del alma en mis cuidados,
partos de mis sentidos ab…
El ciego de los romances
Poco lucido de zancas,
mal estirado de piernas,
en girones y en harapos
la triste figura envuelta, …
Continuidad
No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitaci&…
La oración del ateo
Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consue…
A un pesimista
Hay demasiada sombra en tus visiones,
algo tiene de plácido la vida;
no todo en la existencia es una herida
donde brote la sangre a b…