Poesía
Soneto de repente
Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce …
Ya Que Para Despedirme
Ya que para despedirme,
dulce idolatrado dueño,
ni me da licencia el llanto
ni me da lugar el tiempo,
háblente los triste…
Besarse mujer
Besarse, mujer,
al sol, es besarnos
en toda la vida.
Ascienden los labios
eléctricamente
vibrante…
La llegada del invierno
Llega en buen hora, más no presumas
ser de estos valles regio señor
que en el espacio mueren tus bruma…
Fue una alegría
Fue una alegría de una sola vez,
de esas que no son nunca más iguales.
El corazón, lleno de historias trist…
Recuerdos
La lluvia de una nube,
del sol al vivo rayo,
un arco de colores
pintaba en el espacio.
El agua de una fuente,
…
Ruego a la muerte
Enseñé, no me escucharon;
escribí, no me leyeron;
curé mal, no me pren…
A Clori, histrionista, en coche simón
Ésa que veis llegar máquina lenta,
de fatigados brutos arrastrada,
…
A Jarifa en una orgía
Trae, Jarifa, trae tu mano,
ven y pósala en mi frente,
que en un mar de lava hirviente
mi cabeza siento arder.
Ven y junta con mis l…
El rayito de sol
A Andrés Mata
Oh Silfo, dulce Silfo de los sueños, no retengas hasta después del alba a mi amada en su blando lecho, ni…
Cállate
¡Cállate, por Dios, que tú
no vas a saber decírmelo!
¡Deja: que abran todos mis
sue&ntild…
Aprendiera buen oficio
De una fiesta a su lugar
volvía un tamborilero,
y un fraile también volvía
de la fiesta a su convento…
A la noche
Salve, oh tú, noche serena,
Que al mundo velas augusta,
Y los pesares de un triste
Con tu oscuridad endulzas.
El arroyuelo a lo lejos…
Las indirectas del padre Cobos
Célebres entre agudos y entre bobos
las indirectas son del padre Cobos;
mas como habrá sin duda quien aprecie
…
Cubrir los bellos ojos
Cubrir los bellos ojos
con la mano que ya me tiene muerto,
cautela fue por cierto;
que ansí doblar pensastes mis en…
Un hombre que pasa
Es como un joven dios de la selva fragante,
este hombre hermoso y rudo que va por el sendero;
en su carne morena se adivina puja…
Canción a una muchacha muerta
Díme, díme el secreto de tu corazón virgen,
díme el secreto de tu cuerpo bajo tierra,
quiero saber p…
Los tres quejosos
—¡ Qué mal —gritó la monaque
estoy sin rabo !
—¡ Qué mal estoy sin astas !
—repuso el asno— .…
Una querencia
Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía&n…
Canción Del Pirata
«La canción del pirata», poema escrito por José de Espronceda y publicado en Poesías (1840), es uno de los …