Poesía
Himno de la inmortalidad
¡Salve, llama creadora del mundo,
lengua ardiente de eterno saber,
puro germen, principio fecundo,
que encadenas la muerte a tus pies!…
Biografía breve
Rubén Darío, cuyo verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento, nació el 18 de Enero de 1867 …
Leyenda de las tablillas que cantan
En las tejavanas de los templos de tiniebla y agua, alzados en zancos de pirámides, tejavanas de madera coloridas al final de escali…
Amada el aura dice
Amada, el aura dice
tu pura veste blanca...
No te verán mis ojos;
¡mi corazòn te aguarda!
…
Árboles hombres
Ayer tarde,
volvía yo con las nubes
que entraban bajos rosales
(grande ternura redonda)
entre los tronc…
Bajo tu sombra
Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
l…
Cantora nocturna
Joe, macht die Musik von damals nacht.
La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol d…
Hoja de otoño
Leve como una virgen de las que ilustran los márgenes de los viejos misales, pasas con la gravedad de tus treinta años, dejand…
El cóndor y el poeta
Diálogo
POETA
-Escucha, amigo Cóndor, mi exorcismo;
obedece a la voz del mago Mitre,
que ha convertido…
El extranjero
"Dime, hombre enigmático, ¿a quién amas tú más? ¿A tu padre, a tu madre, a tu hermana, a tu h…
El hombre, el caballo y el toro
A un Caballo dio un Toro tal cornada
que en todo un mes no estuvo para nada.
Restablecido y fuerte,
quiere vengar su afren…
El último canto
Se sintió Frank mejor, y tomó la caja en que dormía su violin crispado de frío. Desde la bohardilla se ve&iacut…
El sueño del violinista
Siempre había sido el sueño del gran violinista tocar debajo del agua para que se oyese arriba, creando los nenúfares …
Del oro, como muchos, no dependo
Del oro, como muchos, no dependo,
Fabio, pues ni le guardo ni codicio;
ni dependo jamás del vulgar…
El trabajo
Cuando de Dios la mano sabia y omnipotente,
puso en el mundo al hombre luego que lo creó,
el hombre ingrato y débi…
La jaula
Afuera hay sol.
No es más que un sol
Pero los hombres lo miran
Y después cantan.
Yo no sé del sol.
…
El gorrión
Ven a mi estancia,
triste avecilla,
del hombre huésped,
de su hijo amiga.
Cerca a tu techo
moras en cli…
En soledad
Iba enlutada y sola, por la banqueta de las casas consistoriales, y el grito del centinela resonaba en la noche con eco lúgubre, y lo…
La única herida
¿Qué bestia caída de pasmo
Se arrastra por mi sangre
Y quiere salvarse?
He aquí lo difí…
Codicia de lo prohibido
Vaya un ejemplo. En mi tierra
había una doncellita
opilada, con gran riesgo,
de puro comer ceniza.
Sus padres…