Crítica Literaria
Las fresas
I
Una mañana de junio, al abrir la ventana, recibí en el rostro un soplo de aire fresco. Durante la noche había habido …
El fin de algo
Antes, Horton Bay era un pueblo de madereros y leñadores. Ninguno de sus habitantes estaba libre del ruido de las grandes máqu…
Una carta que nunca llegó a Rusia
Mi adorable, mi muy querida y lejana, me imagino que no habrás olvidado nada en los más de ocho años que dura ya nuestr…
Teolog?a
Teología 3, del libro de los abrazos, cito: Eduardo Galeano (Montevideo,1940) escrito con un estilo agudo, dinámico y con gran…
El hombre al que le dolía el pensamiento
Para Ezequiel A. Chávez
Hay enfermedades extremadamente raras y terribles.
Una de ellas es la del sueño, de que tan…
El décimo
¿La historia de mi boda?
Óiganla ustedes; no deja de ser rara.
Una escuálida chiquilla de pelo greñoso, de ra&ia…
El mar
Creía en la montaña pero soñaba con el mar.
Ciertamente lo ignoraba. Su extensión. Su color. Su cambiante movili…
El signo interior
Mi hermana Florencia-—me contaba Mario era la alegría de la casa y la tristeza de sí misma. Después de loquear, de re…
Pruebas de amor
Mi amigo César es un analista insoportable. Pudiera ser feliz, porque tiene talento y buena fortuna, y es el más desdichado …
Conciencias cansadas
Salí del teatro, disgustado, triste, con el cerebro lleno de ideas negras. Tanta grosería, tanta bestialidad, me molestaban. M…
El conjuro
En los ojos nocturnos de Celedonio Parra barájanse lentamente los naipes verdes del porotal. Esos ojos labriegos, ante la invasi&oacu…
El último deseo
Detuvieron un coche y se hicieron conducir al cementerio. Era el 6 de Enero, la Pascua de Reyes, la fiesta tan deseada de los niños; …
Las cerezas
Cierto día de fiesta del mes de junio, a los postres de una comida de aldea, de las que se prolongan y degeneran en sobremesas interm…
El sacerdote
Había casi terminado sus estudios eclesiásticos. Mañana sería ordenado, mañana alcanzaría la uni&o…
Continuidad
No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitaci&…
Viaje alrededor del porvenir
A eso de las dos de la mañana despertó el administrador en un sobresalto. Tocó el botón de la luz y alumbr&oacu…
La tormenta
En la esquina de una calle cualquiera de Berlín oeste, bajo el dosel de un tilo en plena floración, me vi envuelto en una ardi…
Como el pez en el agua
Llaman en Andalucía tener asaúra a una cosa que no es precisamente tener asadura, aunque algo se le parezca. Que ¿qu&ea…
Vida nueva
La señora Manolita, vecina insigne de un pueblo andaluz, había muerto de ochenta y siete años, única enfermedad …
El oro inglés
Leía yo, acostado, tratando de dormirme, El Imparcial. De pronto, sobre el cielo raso sonoro como el parche de un tambor — &iexc…