Crítica Literaria
Elizabide el Vagabundo
Muchas veces, mientras trabajaba en aquel abandonado jardín, Elizabide el Vagabundo se decía al ver pasar a Maintoni, que volv…
Filósofo y casado
En la solana estaba ya puesta la mesa, vestida ricamente con finísimo mantel bordado por manos de monjas, y rizadas servilletas de pr…
La corrección
A las cinco, la corneta de la cárcel lanzaba en el patio su escandalosa diana, compuesta de sonidos discordantes y chillones, que re…
El Don Juan
«Ésta no se me escapa: no se me escapa, aunque se opongan a mi triunfo todas las potencias infernales», dije yo sigui&ea…
La promesa
Mateo de Zalbidea y Pérez era un hombre como los demás, y no es poco ser.
Digo que este Mateo se había enamorado a los…
El Dios bueno
Todos los niños del hospicio habían ya rezado después de la taza de chocolate. A los más pequeños les hab…
El Hambre
La prosa de Manuel Mujica Láinez es fluida y culta, de sabor algo arcaico y preciosista; rehuye la palabra demasiado común, si…
La muerte de la emperatriz de la China
Delicada y fina como una joya humana, vivía aquella muchachita de carne rosada, en la pequeña casa que tenía un salonci…
La mula y el buey
- II -
Allá en lo más hondo de la casa sonaban gemidos de hombres y mujeres. Era el triste lamentar de los padres, que no pod&…
Un canario como regalo
El tren pasó rápidamente junto a una larga casa de piedra roja con jardín, y, en él, cuatro gruesas palmeras, a …
Un suicidio
En las ropas del suicida se encontró una carta dirigida al juez de guardia, que, copiada a la letra, decía así: «…
La lección del caos
A Manuel Díaz Rodríguez
Al choque de las copas y la algazara de los brindis, habían sucedido las chispeantes narracione…
En el bosque
El alcalde iba a sentarse a la mesa para almorzar cuando le avisaron de que el guarda rural lo esperaba en el Ayuntamiento con dos presos.
S…
Los amos
Cuando ya Cristino no servía ni para ordeñar una vaca, don Pío lo llamó y le dijo que iba a hacerle un regalo.
-…
Para vicios
Doña Indalecia era una viuda de sesenta años que había nacido para jefe superior de Administración o para Minist…
El pesimista corregido
VII
Cierta tarde otoñal, tibia y serena, paseaba Juan por las umbrías alamedas del Retiro, no lejos de la glorieta del A…
La metamúsica
Como hiciera varias semanas que no lo veía, al encontrarlo le pregunté:
-¿Estás enfermo?
-No; mejor que …
Don Juan Manuel
Bajó de la diligencia en San Miguel de la Guardia del Monte, uno de los pueblos más viejos de nuestra provincia.
Un pe&oacut…
Pecado de omisión
A los trece años se le murió la madre, que era lo último que le quedaba. Al quedar huérfano ya hacía lo m…
Los que no vivieron
Habían llegado a lo alto de la montañita, y fatigados por la ascensión, se apoyaban el uno contra el otro.
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