Ficción Histórica
Diles Que No Me Maten
Diles Que No Me Maten. Cuento número nueve del libro El Llano en Llamas. Colección de cuentos de ambiente rural escritos por R…
Jesusa
El matrimonio vio, al fin, cumplidos sus deseos: la niña vino al mundo un 24 de diciembre, circunstancia que pareció señ…
El ahogado
Sebastián dejó el montón de redes sobre el cual estaba sentado y se acercó al barquichuelo. Una vez junto a &eac…
Joselito el valiente
Durante aquellos días de revolución, el Puerto de Santa María presentaba el aspecto de una ciudad deshabitada. Los pa…
La llave
Un título de Castilla, que ha vivido mucho en Granada, me contaba la siguiente historia incomparable:
Cierto moro de antigua fami…
La redada
Mi boda se desbarató por una circunstancia insignificante, sin valor alguno sino para quien, como yo, se pasa de celoso y raya en man…
De burguesa a cortesana
Mi querida doña Encarnación: Ya sé que las de Pinto dijeron por ahí a los amigos, que las de Covachuelón…
Leyenda del Tesoro del Lugar Florido
¡El Volcán despejado era la guerra!
Se iba apagando el día entre las piedras húmedas de la ciudad, a sorbos, co…
La dama de Amboto
¿Conocéis, queridos lectores, las pintorescas Provincias Vascongadas? Y si tenéis esa dicha, ¿record&aac…
Los ojos de Celina
En la tarde blanca de calor, los ojos de Celina me parecieron dos pozos de agua fresca. No me retiré de su lado, como si en medio d…
La visión del emperador
Trátase de aquellos tiempos en que el emperador Augusto reinaba en Roma y Herodes en Jerusalén. Y sucedió que una noche…
Modesta Gómez
¡Qué frías son las mañanas en Ciudad Real! La neblina lo cubre todo. De puntos invisibles surgen las campanadas d…
Marichu
La noticia corrió de boca en boca. Marichu, la mujer del caserío Aitola, tenía una enfermedad rarísima, que se l…
Hermafrodita
En pie, junto a la mesa de billar, la duquesa de Lorena escuchaba risueña, reverberando en el esplendor de su distinción supre…
La parábola del leproso
Resplandecían las lejanas montañas envueltas en la polvareda de oro del sol de Nizám. Largas caravanas de camellos se p…
La sirena
Desde la popa de uno de los buques de corto calado que pueden acercarse a Campeche, la ciudad mural parece una paloma marina echada sobre …
El eclipse
Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guate…
Las queridas de humo
Vienen lejos aún. Vagamente escucho el hallalí de los caracoles y el ladrido de los perros. Es el conde Lascaro que va a la …
La nochebuena en el purgatorio
El poeta suicida, que me había guiado por los laberintos y recovecos de los círculos infernales, me sacó al fin de la c…
Abril. El campo de Daniel
Aquel día, 24 de abril del año de gracia de 1896, volvió a su pueblo de Castilla la Vieja, después de muchos a&…