Ficción Histórica
Las dos doncellas
(Sección 5)
No se había aún dormido don Rafael, esperando a su hermana, por saber lo que le había pasad…
El suicida asesinado
No quiso leer más aquel diario de obsesión. ¿Para qué? Estaba sorprendido, desconcertado, pero seguía cre…
Rodrigo o la torre encantada
Rodrigo, rey de España, el más sabio de los príncipes en el arte de variar sus placeres, el menos escrupuloso en la fo…
La tortura por la esperanza
A Monsieur Édouard Nieter
Oh, una voz, una voz, para gritar!
Edgar Poe: El pozo y el péndulo
Al atardecer, el venerable Pedro …
Aventura incomprensible
Todavía no hace cien años, en varios lugares de Francia perduraba aún la absurda creencia de que, entregando el alma al…
Historia del señor Jefries y Nassin el Egipcio
No exagero si afirmo que voy a narrar una de las aventuras más extraordinarias que pueden haberle acontecido a un ser humano, y ese s…
Más allá de los límites
El amor ignora las castas y el sueño ignora si el lecho está roto.
Fui en busca del amor y me perdí.
Proverbio hind&ua…
Un extraño relato de Navidad
El doctor Bonenfantes forzaba su memoria, murmurando:
¿Un recuerdo de Navidad?... ¿Un recuerdo de Navidad?...
Y, de pronto, ex…
El primer esclavo
Desprendióse aquel fragmento de la enorme masa del Sol, y rodó por lo Infinito hasta quedar prendido en la zona de la atracci…
La dama blanca
I
Tiene la humanidad ocurrencias extraordinarias, caprichos verdaderamente raros, excentricidades artísticas, cuya explicació…
El espectro y el salteador de caminos
Cuenta la historia que Hind, aquel famoso asaltante y proscripto, el más renombrado desde Robin Hood, encontró un espectro en …
Un viejo verde
Oíd un cuento... ¿Que no le queréis naturalista? ¡Oh, no! será idealista, imposible... romántico.
*…
Rinconete y Cortadillo
(Sección 2)
En esto, Cortado y Rincón se dieron tan buena maña en servir a los caminantes, que lo más del camin…
Elizabide el Vagabundo
Muchas veces, mientras trabajaba en aquel abandonado jardín, Elizabide el Vagabundo se decía al ver pasar a Maintoni, que volv…
El chiflón del diablo
En una sala baja y estrecha, el capataz de turno sentado en su mesa de trabajo y teniendo delante de sí un gran registro abierto, vi…
Para verdades el tiempo, para justicia Dios
- VI -
Pagada la Catalina
de amistad tan firme y tierna,
de tanto afán y desvelos,
de tan rendida fineza,
escuchó a Juan u…
La estatua de sal
He aquí cómo refirió el peregrino la verdadera historia del monje Sosistrato:
-Quien no ha pasado alguna vez por el mon…
La corrección
A las cinco, la corneta de la cárcel lanzaba en el patio su escandalosa diana, compuesta de sonidos discordantes y chillones, que re…
La leyenda de San Julian el hospitalario
Los padres de Julián habitaban un castillo, situado en la ladera de una colina, en medio de los bosques. Las cuatro torres de los &…
Las justicias de Cirilo
Era su señoría don Cirilo Sorogastúa, subdelegado de Chachapoyas, todo lo que se entiende por una autoridad sui generi…