Drama
La deuda mutua
Don Regino Palacios y su mujer habían adoptado a los dos muchachos como cumpliendo una obligación impuesta por el destino. Al…
En el insomnio
El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las s&aacu…
Para ablandar la cama
Con hambre y cansancio un día
a una posada llegó
cierto fraile, y preguntó
a la huéspeda qu&ea…
Tragedia
María Olga es una mujer encantadora. Especialmente la parte que se llama Olga.
Se casó con un mocetón grande y fornido,…
La última molestia
Y aconteció que el carro fúnebre de tercera clase, con sus dos escuálidos caballejos, metióse entre los rieles …
Peor que el infierno
¡Oh, la crueldad incomprensible, inadmisible! Le sentenció Dios a muchos miles de siglos de purgatorio porque si los hombres al…
El rey Baltasar
Don Baltasar Miajas llevaba de empleado en una oficina de Madrid más de veinte años; primero había tenido ocho mil re…
El héroe
Acababa de llegar aquella mañana a la línea de fuego.
Tenía el aspecto cansado; la fisonomía, grave y tr…
Historia de mi muerte
Soñé la muerte y era muy sencillo;
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta …
La muela de Currito
El ayudante de D. Sebastián Pringuezuela, eminentísimo dentista de Recalamares, abrió la puerta del espacioso sal&oacut…
La navidad de la pastora
¿Conocéis sin duda el Angelus de Rosa Bonheur, esa viril pintora que quiso dejar en un cuadro, en uno solo acaso, algo de fem…
Ay mísero de mí
¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis as&ia…
Eva
Él la perseguía a través de la biblioteca entre mesas, sillas y facistoles. Ella se escapaba hablando de los derechos …
La envenenada
I
En uno de los barrios de los suburbios de una gran ciudad, uno de los literatos no tenía asunto. Esto le pasó desde el 24 …
El sacristán
Algunos dijeron que era el cura, pero yo pienso que debió de ser el sacristán. Porque es más de sacristán aquell…
La despedida
Nací de honesta madre: diome el Cielo
fácil ingenio en gracias, afluente:
…
El primer suplicio
Fue en el sitio de 1870.
Lo recuerdo bien. Todo se grabó en mi pupila y luego indeleble en el fondo de mi memoria.
La mañana e…
El vestido blanco
I
Yo estaba del lado de afuera del balcón. Del lado de adentro, estaban abiertas las dos hojas de la ventana y coincid&iacu…
El artículo 438
Así, poco a poco, los dos amantes habían olvidado sus temores. Se habían acostumbrado a convivir, como si fuesen un ver…
Nadie encendía las lámparas
Hace mucho tiempo leía yo un cuento en una sala antigua. Al principio entraba por una de las persianas un poco de sol. Despué…