Drama
Epitalamio
III
De pronto, Augusta se incorporó sobresaltada. Una mano en cuyos dedos blancos brillaban las sortijas, alzaba el cortinaje que …
Pinceladas
Las llamas del hogar ascendían en busca de libertad, abrigando con su cálido resplandor la soledad del salón en penumbr…
El gato
¿Cuánto tiempo llevaba encerrado?
La mañana de mayo velada por la neblina en que había ocurrido aquello…
Alma de artista
Selma cambió el sencillo traje de calle por una bata de seda azul, restos de su pasada opulencia. Con sus zapatitos de raso blanco y …
La mujer de otro
Supongo que siempre lo supe; un día yo iba a terminar llamando a esa puerta. Ese día fue esta noche.
La casa es más o m…
Una mujer respetable
la señora Baroda se molestó un poco al enterarse de que su esposo había invitado a su amigo Gouvernail a pasa…
El jorobadito
Los diversos y exagerados rumores desparramados con motivo de la conducta que observé en compañía de Rigoletto, el joro…
Las últimas miradas
El hombre mira a su alrededor. Entra en el baño. Se lava las manos. El jabón huele a violetas. Cuando ajusta la canilla, el ag…
Aniversario
Y qué te voy a contar, Daniel… si ya sabés cómo es ella, yo tengo miedo, mucho miedo. Mejor dicho vos no sab…
Una hora de amor
I
Donde la Sacerdotisa de Venus empieza a creer en la despoblación del Bosque Sagrado.
¡Tan!... &iexc…
Madama Falansteria
Madama Falansteria, o la casa de todos... Su encantadora especialidad son los amigos del señor Pirón, su consorte, descendient…
Los ojos de Celina
En la tarde blanca de calor, los ojos de Celina me parecieron dos pozos de agua fresca. No me retiré de su lado, como si en medio d…
La moneda del mundo
Érase un emperador (no siempre hemos de decir un rey) y tenía un solo hijo, bueno como el buen pan, candoroso como una doncell…
La nariz
CAPÍTULO 3
En el mundo ocurren verdaderos disparates. A veces, sin la menor verosimilitud; súbitamente, la misma nariz que and…
Un silbido
El entusiasmo caldeaba el teatro. ¡Qué debut! ¡Qué Lohengrin! ¡Qué tiple aquella!
Sobre el rojo …
Una mala mujer
Como se había dejado abordar en seguida y era muy joven, ella creyó útil contarle su historia.
—Yo soy hija de un mili…
Joselito el valiente
Durante aquellos días de revolución, el Puerto de Santa María presentaba el aspecto de una ciudad deshabitada. Los pa…
La mata
Vivía sola, completamente sola, en un cuarto estrecho y sombrío de cabo de barrio. Sus nexos sociales no pasaban de la compra,…
La redada
Mi boda se desbarató por una circunstancia insignificante, sin valor alguno sino para quien, como yo, se pasa de celoso y raya en man…
En la boca del horno
Como en Agosto Valencia entera desfallece de calor, los trabajadores del horno se asfixiaban junto a aquella boca, que exhalaba el ardor de …