Drama
Los dos besos
Volaron aquellas horas
En que la mente delira:
Sin cuerdas está mi lira
Y sin fuego el corazón.
Y pues…
Sueños
La comida, una comida de amigos, había terminado. Eran cinco: un escritor, un médico y tres célibes ricos, sin profesi&…
Conciencias cansadas
Salí del teatro, disgustado, triste, con el cerebro lleno de ideas negras. Tanta grosería, tanta bestialidad, me molestaban. M…
El alcahuete castigado
Durante la Regencia ocurrió en París un hecho tan singular que aún hoy en día puede ser narrado con interé…
Por no hablar claro
Pues mal hace en no decirlo
claro: dolores y penas
no se han de decir por frases.
Dolíale a un hombre una muela;
…
Las cerezas
Cierto día de fiesta del mes de junio, a los postres de una comida de aldea, de las que se prolongan y degeneran en sobremesas interm…
El ciego de los romances
Poco lucido de zancas,
mal estirado de piernas,
en girones y en harapos
la triste figura envuelta, …
El sacerdote
Había casi terminado sus estudios eclesiásticos. Mañana sería ordenado, mañana alcanzaría la uni&o…
El amante liberal
(Sección 5)
Tomado, pues, entre los tres este apuntamiento, quien primero le puso en plática fue Halima, bien así com…
El prisionero
Los disparos se respondían intermitentemente en la fría noche invernal. Formaban una línea indecisa y fluctuante en tor…
Viaje alrededor del porvenir
A eso de las dos de la mañana despertó el administrador en un sobresalto. Tocó el botón de la luz y alumbr&oacu…
El vicio
Camino del colegio, por aquella calle de casas señoriales, a través de cuyo zaguán se entreveía en el patio anch…
La muerte
¡La había amado locamente!
¿Por qué se ama? ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un s…
Locura
Es la razón un tormento
Y vale mas delirar
Sin juicio, que el sentimiento
Cuerdamente analizar
Fijo en él el pensamien…
Mi hermana Antonia
I
¡Santiago de Galicia ha sido uno de los santuarios del mundo, y las almas todavía guardan allí los ojos atento…
Mi vida con la ola
Cuando dejé aquel mar, una ola se adelantó entre otras. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la dete…
Sin mañana
Lo molesto ocurre al comienzo. Los familiares alborotan todo en el preciso momento que uno ansía y alcanza la tranquilidad. Felizmen…
Las medias rojas
Cuando la rapaza entró, cargada con el haz de leña que acababa de me rodear en el monte del señor amo, el tío Cl…
Para verdades el tiempo, para justicia Dios
- VI -
Pagada la Catalina
de amistad tan firme y tierna,
de tanto afán y desvelos,
de tan rendida fineza,
escuchó a Juan u…
Ella
Cuando Ella murió después de largas semanas de agonía y morfina, de esperanzas, anuncios tristes desmentidos con viole…