Drama
El placer de la venganza
Un vizcaíno insufrible
por una calle iba andando,
y en una reja, pasando,
se dio un codazo terrible.
Enfureci…
Reportaje endiablado
I
-¡Váyase usted al infierno!
-Inmediatamente, señor Director.
II
En la antesala no había nadie, y profundo silen…
Una broma de carnaval
Un manicomio es un cementerio de almas. Y así como la muerte física no tiene recato ni castidad que guardar, la locura, que es…
Manuela
Diez minutos no más tardaría Manuela en recorrer la distancia que media entre la Montaña del Principe Pío y la c…
El mal pintor
Un mal pintor compró una
mala casa, y muy contento,
un mal amigo llevó
a enseñarla; lo primero
…
El otro monasticón
Como el suceso que voy a referir es verdadero en substancia, será misericordia ocultar los nombres, bien así de la ciudad dond…
La condesita del castañar
A Don Ramón María del Valle Inclán
La pequeña Susana, nueva doncella de la Condesita del Castañar, no pue…
La sepulturera
I
— ¡Ahí tienes la cena! Yo no tengo ganas.
—Pues están muy apetitosas las chuletas, y el arroz huele a gloria... &ique…
Música
Las dos hijas del Gran Compositor -seis y siete años- estaban acostumbradas al silencio. En la casa no debía oírse ni u…
Tuteémonos
Muérome por llamar Juanilla a Juana,
que son de tierno amor afectos vivos,
m…
El asno y el cochino
Señor Juan de Silva, escuche:
Crió un villano en su casa
un cochino y un jumento.
Al cochino regalaba
…
Un desnudo de Rubens
El loco había sacado la cabeza por entre los barrotes de la ventana—una cabeza espantable, de cabellos erizados, …
El patio andaluz
Y poco bien que se destaca la pintura tras la labrada cancela, con su plátano abriéndose en opulentos arcos, y sus floreros co…
La rebanadita de pan
Ya sentado a su mesita
Basilio para cenar,
en su cuarto, sin llamar,
entrósele una visita.
Era una bella señ…
El negro condenado a muerte
Aquel negro había tenido la avilantez de amar a una blanca y eso, en la pulcra yanquilandia, no se perdona.
Los jueces, que …
La pared
Siempre que los nietos del tío Rabosa se encontraban con los hijos de la viuda de Casporra en las sendas de la huerta o en las calles…
Un drama
Se había ocultado el sol. En el puerto, las
canciones de los pescadores tremolaban lentas, desfalleciendo hasta morir a lo…
Una reputación
La cortesía no es mi fuerte. En los autobuses suelo disimular esta carencia con la lectura o el abatimiento. Pero hoy me levant&eacu…
Un hombrecillo que nació para actor
Cuento del que se quedó en la estacada
y de los que se mofaron de ello
Eran las cuatro de la mañana. La churrer&iacut…
Suicidio frustrado
Cuando el afamado médico estaba haciendo la digestión de la comida, vinieron a reclamar su auxilio para un caso verdaderamen…