Drama
El amor que asalta
¿Qué es eso del Amor, de que están siempre hablando tantos hombres y que es el tema casi único de los cantos de…
Víctimas del amor
Durante tres años trabajé como ayudante en una librería. Al principio cobraba ochenta marcos al mes, después nov…
Una mujer sin prejuicios
Maxim Kuzmich Salutov es alto, fornido, corpulento. Sin temor a exagerar, puede decirse que es de complexión atlética. Posee u…
No oyes ladrar los perros
—Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte.
—No …
Un árbol de Noel y una boda
Hace un par de días asistí yo a una boda... Pero no... Antes he de contarles algo relativo a una fiesta de Navidad. Una boda e…
Los días
¡No es completa desgracia,
que por ser hoy mis días,
he de verme sitiado
de incómoda…
Viven porque están muertos
—El amor es un estado patológico que dura más en los débiles y menos en los fuertes —dijo el joven mirando fijamente a …
La puerta condenada
A Petrone le gustó el hotel Cervantes por razones que hubieran desagradado a otros. Era un hotel sombrío, tranquilo, casi…
La primera aventura
Es asombrosa la forma en que lo vivido puede parecemos extraña e incluso cómo puede desaparecer de la cabeza. Años ente…
Otelo
Con su característica bravura, su nobleza de espíritu y su trato sincero y abierto, el moro Otelo habíase conquistado …
Un mendigo de amor
I
Joven, soltero, sin familia y rico, ¿qué más podía desear Carlos?
Una voz insidiosa, cuando las pasi…
La mojigata
El señor de Sernenval, que rondaba los cuarenta años de edad, contaba con unas doce o quince mil libras de renta que gastaba c…
El marido complaciente
Toda Francia terminó por saber que el príncipe de Bauffremmont tenía más o menos los mismos gustos del cardenal …
Corazonada
(Montevideanos, 1959)
Apreté dos veces el timbre y en seguida supe que me iba a quedar. Heredé de mi padre, que en paz descan…
Una historia de amor
II
Se respiraba en el casón de Liduvina el aburrimiento de una oscura tristeza. Había en él rincones mohosos, siempre…
La mujer
La carretera está muerta. Nadie ni nada la resucitará. Larga, infinitamente larga, ni en la piel gris se le ve vida. El sol la…
La muñeca de porcelana
Una carta escrita por Tolstoi seis meses después de su matrimonio a la hermana más joven de su esposa, la Natacha de Guerra y …
La estrella sobre el bosque
Un día, cuando el diligente y apuesto camarero François se inclinó sobre el hombro de la bella condesa polaca Ostrovska…
El sencillo Don Rafael
Sentía resbalar las horas, hueras, aéreas, deslizándose sobre el recuerdo muerto de aquel amor de antaño. Muy le…
Confesiones de una mujer
Amigo mío, me ha pedido usted que le cuente los recuerdos más vivos de mi existencia. Soy muy vieja, sin parientes, sin hijos;…