Drama
El Dios bueno
Todos los niños del hospicio habían ya rezado después de la taza de chocolate. A los más pequeños les hab…
Historia de carnaval
Elisa empujó la puerta del palco y apartó la cortina. El salón del teatro Real presentaba ese lánguido aspecto d…
La gallina degollada
Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengu…
Muerte en vida
Crónica de la época del Vigésimo sexto y vigésimo séptimo virreyes
I
Laura Venegas era bella como un sue…
El chiflón del diablo
En una sala baja y estrecha, el capataz de turno sentado en su mesa de trabajo y teniendo delante de sí un gran registro abierto, vi…
La mouche
I
En 1756, lorsque Louis XV, fatigué des querelles entre la magistrature et le grand conseil à propos de l’impôt des de…
El belén
De vuelta a su casa, ya anochecido, don Julio Revenga -sentado en el tranvía del barrio de Salamanca, metidas las manos en los bolsil…
La condenada
Catorce meses llevaba Rafael en la estrecha celda. Tenía por mundo aquellas cuatro paredes de un triste blanco de hueso, cuyas grieta…
En la madrugada
San Gabriel sale de la niebla húmedo de rocío. Las nubes de la noche durmieron sobre el pueblo buscando el calor de la gente. …
El profesor suplente
Hacia el atardecer, cuando Matías y su mujer sorbían un triste té y se quejaban de la miseria de la clase media, de la…
El vampiro
—Padre, nadie ignora que Su Reverencia es el confesor más austero y rígido de la Iglesia. Por eso le he elegido para confesarl…
En el bosque
El alcalde iba a sentarse a la mesa para almorzar cuando le avisaron de que el guarda rural lo esperaba en el Ayuntamiento con dos presos.
S…
El abogado de los abogados
Cuentan que el Señor no miraba con poca ni mucha simpatía a los leguleyos, prevención que justificaba el que siempre q…
Para vicios
Doña Indalecia era una viuda de sesenta años que había nacido para jefe superior de Administración o para Minist…
El cornudo
Calleja penumbrosa, escalera silente, dueña discreta con un manojo de llaves a la cintura; silencio amable en un hostal del placer …
El pesimista corregido
VII
Cierta tarde otoñal, tibia y serena, paseaba Juan por las umbrías alamedas del Retiro, no lejos de la glorieta del A…
El tren
Apretó el paso. No podía perder el tren.
Ayer, cuando volvió del trabajo, había encontrado un sobre en el buz&o…
Las ventanas se han estremecido
Las ventanas se han estremecido, elaborando una metafísica del universo. Vidrios han caído. Un enfermo lanza su qu…
El rival
Tenía los ojos, más bien dicho las pupilas, cuadradas, la boca triangular, una sola ceja para los dos ojos, una desviaci&oacu…
La Nochebuena de Encarnación Mendoza
Con su sensible ojo de prófugo Encarnación Mendoza había distinguido el perfil de un árbol a veinte pasos, raz&o…