Ficción infantil y juvenil
Los dos amigos
Alcibiades y Axioco, compañeros
de cuerpo juvenil, bello y fornido,
concertaron sus ansias, y pusieron
semillas de …
Oración del niño al acostarse
Dame, ¡oh Dios ! tu bendición
Antes de entregarme al sueño,
Y de todos los que yo amo
…
B?reas Y El Sol
Breve fábula del famoso autor griego de fábulas Esopo.
La oca de oro
Un hombre tenía tres hijos, al tercero de los cuales llamaban «El zoquete», que era menospreciado y blanco de las burlas …
Basilisa la hermosa
En un reino vivía una vez un comerciante con su mujer y su única hija, llamada Basilisa la Hermosa. Al cumplir la niña …
El niño al que se le murió el amigo
Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le …
La rana que quería ser una rana auténtica
Había una vez una rana que quería ser una rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
Al principio se…
El glotón
Para su cena, un glotón,
ordena que con presteza
le sirvan un esturión.
Exceptuando la cabeza
le come,…
El Caballero Carmelo
El caballero Carmelo es un cuento del escritor peruano Abraham Valdelomar, considerado por la crítica como lo mejor de toda su creaci…
La primavera
Todos los años, a poco de empezar la primavera, hacía su primera visita al pueblo que le vio nacer y en el que tenía h…
La princesa y el guisante
Érase una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero tenía que ser una verdadera princesa. Viaj&o…
El lirio azul
Había vez y vez un Rey que tenía tres hijos, a los que dijo que daría la corona a aquel de los tres que le trajese El l…
La espiga de oro
En aquellos tiempos en que Dios Nuestro Señor andaba aún por el mundo, la fertilidad del suelo era mucho mayor que hoy; entonc…
De cómo el Tío Conejo salió de un apuro
Pues ahora verán: yo no estoy bien en qué fue lo que le hizo tío Conejo a tío Tigre, el caso es que lo dej&oacut…
Tini
-¿Cómo va la enferma? -dijo el médico, entrando a una pieza en la que varias personas hablaban en voz baja.
-No est&aac…
Grisélida
No lejos de los Alpes vivía un príncipe, joven y bravo, en quien la naturaleza había agotado sus dones, y de todos muy …
En los coches de choque
La anciana dormitaba en la mecedora, la cabeza caída ligeramente sobre el hombro. La respiración era irregular, entrecortada, …
La zorra, la liebre y el gallo
Éranse una liebre y una zorra. La zorra vivía en una cabaña de hielo y la liebre en una choza de líber. Lleg&oa…
El chico de la tienda
Al pasar por la puerta de la abacería que me sirve, dije al dueño:
-Envíeme un cuarto de kilo de queso de Villaló…
El grumete
Hace años que encontrándome yo en Cádiz, me invitaron a que visitase uno de los vapores que entonces hacían la c…