Ramón Gómez de la Serna
Aquella muerta
Aquella muerta me dijo:
-¿No me conoces?... Pues me debías conocer... Has besado mi pelo en la trenza postiza de la otra.
Récord de viajero de avión
Su locura era la de ser el turista aéreo que más viajes de ida y vuelta había hecho, visitando todos los aeropuertos de…
El que se los comió
Parece que ha habido un hombre de instintos temerarios que se ha comido unos senos de mujer, como se comen unas naranjas sin mondarlas ni re…
Los senos de verdadero Sévres
En casa del anticuario apareció la fina mujer, cuya cintura se cimbreaba en la luz.
—¿Qué desea? ¿Me trae alg&u…
El negro condenado a muerte
Aquel negro había tenido la avilantez de amar a una blanca y eso, en la pulcra yanquilandia, no se perdona.
Los jueces, que …
El día 32
Ya no van a quedar más hojas del almanaque.
Era nuestra última fortuna. Dentro de un rato estaremos arruinados.
…
Verdadera falsa muerte de Calígula
Calígula quizá no murió así, pero debió morir así.
El bárbaro tetrarca -por ser tres veces …
Sabe a mariposa
LLegó a la gran bodega el supercatador, y cuando le dieron a probar el caldo rubio del jerez nuevo, dijo sin dubitación alguna…
Aparición del tritón
La bella joven se reía tanto después del baño a la orilla del mar, que como la risa es la mayor provocadora de la curi…